La dieta para tener un pelo heavy sano

El deseo de tener un cabello sano y brillante, más allá de la publicidad, está relacionado con la necesidad de sentirse bien consigo mismo y con su imagen reflejada en el espejo, así como con la necesidad de cuidar su salud. El cabello, de hecho, es el espejo, aunque no todo el mundo sea consciente de ello.

El cabello, junto con la piel y las uñas, son los primeros en enviar señales de que algo no está funcionando perfectamente en nuestro cuerpo. Estos son mensajes que nuestro cuerpo trata de comunicar, pero de los que no siempre podemos ser conscientes, porque hemos perdido la capacidad de escuchar y observar los cambios que afectan a nuestra piel y más allá.

Entre las cosas que nuestro cuerpo trata de decirnos, está la señal de deshidratación, que es la necesidad de que nuestro cuerpo tome más agua. Las señales de deshidratación también pueden pasar a través de la piel, que puede parecer agrietada, y a través del cabello, que puede parecer árido. En este caso, los champús y acondicionadores comerciales ricos en siliconas mejorarán el aspecto externo del cabello haciéndolo sólo “visiblemente” sano, sin resolver el problema desde el interior.

Nuestra hidratación se puede mejorar aumentando el consumo de agua, si se tiende a beber muy poco, pero también contribuyendo al mismo con el consumo de infusiones y frutas y verduras con poder hidratante, como cítricos, melones, sandías, tomates y hortalizas de hoja verde. El cabello puede ser tratado con envolturas naturales muy sencillas, también a base de aceite de oliva, que se aplican en pequeñas cantidades para humedecer el cabello antes de lavarlo con champú y dejarlo durante una hora.

Para mantener el cabello sano, es necesario seguir una dieta rica en vitaminas B, hierro y zinc. Es esencial consumir alimentos ricos en proteínas, ya que es a partir de estos últimos que el cabello está más compuesto, así como aumentar el consumo de verduras y frutas, por ejemplo, añadiendo una fruta al desayuno y la merienda, a fin de garantizar una mayor ingesta de vitaminas.

La nutrición que seguimos puede afectar drásticamente la apariencia de nuestro cabello. Si nos encontramos de repente con el cabello seco es posible que, además de un problema de deshidratación, haya desequilibrios en nuestra dieta. En caso de cabello seco, se recomienda el consumo de frutos secos y semillas oleaginosas, ricos en vitaminas, proteínas y ácidos grasos beneficiosos para el cabello.

El problema del cabello graso se puede aliviar tomando alimentos ricos en zinc y vitamina B6. Los alimentos ricos en zinc incluyen el mijo, que se recomienda para promover el crecimiento del cabello, así como en el caso del cabello graso. Desafortunadamente, la nutrición no puede reparar el daño causado al cabello por los tintes químicos o permanentes, pero puede ayudar a hacerlo más fuerte y resistente.

El cabello sufre particularmente de la deficiencia de vitaminas B. Si usted nota un estancamiento en su crecimiento normal, debe tratar de reconsiderar su dieta desde este punto de vista, enriqueciéndola con alimentos ricos tanto en estas vitaminas como en proteínas, como pueden ser las legumbres (frijoles, garbanzos y lentejas en particular).

La ingesta de vitaminas B es aún más importante en caso de estrés y disminución de los niveles de energía, ya que el cabello puede sufrir consecuencias negativas causadas por un estado de bienestar bastante deficiente, que puede ser capaz de causar su envejecimiento prematuro y adelgazamiento.

A medida que el cabello se vuelve más y más fino, esta puede ser la señal a través de la cual el cuerpo trata de decirle visiblemente que está ocurriendo una deficiencia de hierro. Los niveles de hierro en la sangre pueden estar más bajos de lo normal. Un análisis de sangre es suficiente para comprobar la situación. Para enriquecer su dieta de hierro puede recurrir a alimentos que contienen en buenas cantidades, como espinacas, brócoli, legumbres, melazas, quinua y semillas de calabaza (aquí puede ver una lista de alimentos vegetales más ricos en hierro).

En conclusión, para tener un cabello sano, es necesario ante todo tratar de mantener el estrés alejado, disfrutando de momentos de relajación al menos al final del día, utilizar productos delicados y tan naturales como sea posible para su cuidado y mantener su dieta bajo control, enriqueciéndola con alimentos que tengan un buen contenido de proteínas, vitaminas B, hierro y zinc.

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