Cómo utilizar las legumbres secas en la cocina

Las legumbres secas son un recurso alimentario creativo que no debe subestimarse. Podemos encontrarlos a la venta no sólo en los supermercados, sino también en tiendas a granel o tiendas de alimentos orgánicos.

Su coste suele ser inferior al de las legumbres en conserva, sobre todo porque su rendimiento en la cocina es el doble, ya que después de remojarse y cocerse las legumbres secas aumentan visiblemente su volumen.

En la cocina

En lo que respecta a los alimentos, las legumbres, especialmente los frijoles, los garbanzos y las lentejas, son una fuente importante de proteínas, hierro y sales minerales. Normalmente las legumbres (pero son una excepción, por ejemplo, las lentejas verdes) necesitan tiempos de remojo y cocción que se indican cada vez en el envase y que pueden dividirse por la mitad utilizando una olla a presión.

Una vez cocidas, las legumbres pueden ser sazonadas simplemente con aceite y romero y servidas como guarnición, añadidas a sopas, batidos para la preparación de puré o aterciopeladas, o pasadas a la batidora y utilizadas para hacer excelentes hamburguesas vegetales.

También son buenos agregados a pastas, arroces u otros platos a base de cereales, así como ricas ensaladas. En este caso, su aporte nutricional es comparable al de la carne, ya que contienen todos los aminoácidos necesarios para sintetizar las proteínas que necesita el organismo. La llamada comida completa. Su bajo coste garantiza un ahorro considerable y su uso habitual le permitirá enriquecer su recetario con nuevas ideas.

Para hacer que las legumbres sean más digeribles, simplemente añada un poco de polvo de jengibre o de laurel o romero durante la cocción.

Remojar

El agua de remojo de las legumbres no se debe utilizar para cocinar, pero es ideal para regar sus plantas. Se trata de un dispositivo importante que hay que poner en práctica para que no se desperdicie ni una gota de oro azul. Las legumbres deben ser cocinadas en agua con el doble de su volumen. Será absorbido casi por completo por las leguminosas, por lo que la mayoría de las veces no será necesario drenarlas. También puedes cocinar una cantidad de ellas, sazonarlas con aceite de oliva virgen extra y conservarlas en la nevera hasta tres días sin problemas.

Harina de legumbres

Los garbanzos, los frijoles y las lentejas pueden molerse en un molino eléctrico o en un procesador de alimentos adecuado para hacer una comida vegetal completamente libre de gluten, que puede utilizarse para la preparación de crepes o tortillas sin gluten, como la harina de garbanzo frita, que es uno de sus ingredientes principales.

En pasteles y dulces

Las legumbres pueden utilizarse en la preparación de tartas o pasteles salados, cuya base debe adornarse después de la cocción o de la precocción. Para que las bases de la masa no se levanten y para que sus bordes queden claramente visibles, se pueden hornear en el horno después de haberlas cubierto con legumbres. Por lo general se utilizan frijoles, que deben ser retirados en el momento de adornar su pastel de sal o tarta.

También hay judías con un sabor especialmente dulce, como las judías negras, que se pueden utilizar para preparar cremas con cucharada, junto con cacao en polvo o frutos secos, después de la cocción y el batido como de costumbre, pero sin la adición de sal, especias o hierbas aromáticas. Esta preparación puede endulzarse a gusto y puede consistir en la adición de chocolate negro previamente derretido al baño maría.

Usos alternativos

Fuera de la cocina, las legumbres secas pueden utilizarse en la preparación de juguetes para niños pequeños. El ejemplo más sencillo consiste en hacer maracas, colocando unas legumbres dentro de un pequeño recipiente de recuperación que se sella uniéndolo a otro recipiente (los tarros de yogur son perfectos en este sentido).

Las legumbres de dimensiones más pequeñas se pueden utilizar para rellenar pequeñas marionetas cosidas a mano, pelotas de malabarista, o para rellenar fundas de almohadas de algodón o lino para obtener pequeños cojines cosidos a mano o a máquina, para utilizarlos como si fueran bolsas de hielo o de agua caliente, después de dejarlos reposar en la nevera o en el congelador, o después de calentarlos en el horno durante unos minutos.

También es posible añadir un puñado de legumbres a los trabajos de los niños, que se pueden utilizar para decorar tarjetas de felicitación o para crear un collage utilizando materiales naturales o inusuales. Las legumbres pueden ser útiles para llenar el fondo de un jarrón en el que colocar flores de papel o de madera, o para llenar la base de un recipiente para tejer hierros, de modo que puedan permanecer en posición vertical, para que sea más fácil encontrar espacio para retirarlas y más cómodo para agarrarlas.

Las legumbres secas se pueden utilizar para una variedad de juegos y pasatiempos. Por ejemplo, pueden convertirse en marcas de números para las carpetas de bingo. Pueden convertirse en verdaderas damas para jugar a las damas, después de hacer un tablero de ajedrez de bricolaje sobre cartón. En el caso de la dama, por ejemplo, será divertido alternar los frijoles blancos y los frijoles negros que se utilizarán en lugar de las clásicas damas de los mismos colores.

Las legumbres también son útiles como marcadores o como fichas en cualquier juego de cartas o de mesa, en cuyo caso pueden ser adecuadas para sustituir las marcas de asiento de varios jugadores.

Algunos frijoles, garbanzos o lentejas, se pueden colocar en el fondo de un vaso y se pueden utilizar para mostrar a los niños el nacimiento de los brotes.

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