Tomates transgénicos contra la aterosclerosis: ¿los necesitamos realmente?

Tomates OGM contra la aterosclerosis. ¿Es realmente necesario utilizar alimentos modificados genéticamente para encontrar nuevas formas de tratar las enfermedades? Es una duda que surge espontáneamente al conocer las noticias sobre los cambios genéticos realizados en los tomates por un grupo de investigadores estadounidenses con el fin de aumentar el componente proteico del colesterol bueno presente en ellos.

Según los que han participado en la creación de esta nueva variedad de tomate OGM, permitiría aumentar la cantidad de colesterol bueno, con especial referencia a su componente proteico, simplemente a través de la dieta. El tomate OGM fue presentado en las Sesiones Científicas 2012 de la American Heart Association por investigadores de la Universidad de California con sede en Los Ángeles, liderados por Alan Fogelman, responsable de las pruebas genéticas realizadas en tomates.

Los tomates han sido modificados genéticamente para que puedan producir un péptido capaz de simular la acción de la principal proteína que compone el colesterol HDL, el colesterol, es decir, considerado “bueno”. Para comprobar la eficacia de la modificación genética, se realizaron experimentos en ratones de laboratorio, a los que se les proporcionó alimento con la adición de tomates modificados genéticamente, en los que posteriormente se encontraron niveles más altos de colesterol bueno que en ratones alimentados normalmente.

Una vez más el mundo científico ha confiado en los experimentos con animales, cuyos resultados pueden no ser confirmados en humanos, pero ya hablamos del nuevo OMG del tomate como un alimento milagroso adecuado para aumentar los niveles de colesterol HDL y combatir la formación de placas que causan aterosclerosis, además de beneficiar el corazón, reduciendo el riesgo de enfermedades relacionadas con él (“Super Tonates Lower Heart Disease Risk”).

Los científicos involucrados en el experimento parecen olvidar que los alimentos capaces de aumentar el colesterol HDL ya existen en la naturaleza, sin necesidad de modificación genética. Se trata de alimentos ricos en fibras solubles (como el arroz integral, la avena, el salvado de avena, los cítricos, las manzanas, las uvas y las lentejas), las cebollas y los alimentos vegetales con un alto contenido de ácidos grasos omega-3 (como las nueces, las semillas de lino y las semillas de lino).

La ingesta de alimentos ricos en fibra soluble ayuda a aumentar los niveles de colesterol HDL y reducir los niveles de colesterol LDL. Para combatir el problema del colesterol “malo” a menudo basta con mejorar la dieta, enriquecerla con alimentos sanos y beneficiosos desde este punto de vista.

En estos momentos no estamos seguros de que los alimentos OGM estén libres de efectos secundarios para nuestra salud y probablemente no sea un tomate OGM para resolver los problemas de colesterol y arteriosclerosis de una población occidental dedicada principalmente a una mala alimentación. Y si realmente fuera necesario producir alimentos enriquecidos con nutrientes beneficiosos, tal vez se podría intervenir sin recurrir a modificaciones genéticas, como ocurrió el año pasado en Italia para obtener una variedad de tomates particularmente rica en licopeno.

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